La realidad es que los proyectos de construcción y demolición generan toneladas de escombros voluminosos y pesados, como hormigón, madera, asfalto, yeso, metal, ladrillo, árboles y tocones. El último análisis de la EPA estimó que en 2015 se generaron casi 550 millones de toneladas de escombros en Estados Unidos, más del doble de la cantidad generada por los residuos sólidos municipales.
Es una evidencia decir que los métodos y materiales de construcción ecológicos y sostenibles son un tema candente. Por todas las ventajas que ofrecen, ya que no solo reducen los residuos de la construcción y las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también ofrecen beneficios para la salud y el bienestar. Incluso si los propietarios no tienen suficiente motivación por razones altruistas, existen incentivos y exenciones fiscales para impulsar su deseo de ser ecológicos.
En la actualidad, el sector de la construcción ha experimentado una tendencia creciente en el uso de materiales sostenibles o el uso de materiales reciclados para crear otros materiales de construcción. Explicaremos en qué consisten algunos de estos nuevos avances en materiales de construcción y su potencial para revolucionar el sector de la construcción.
Madera transparente para la producción en masa
Algunos de estos nuevos materiales son creados por expertos y científicos cuyo objetivo es reutilizar los materiales. Un ejemplo es la fabricación de madera transparente. Investigadores del Real Instituto de Tecnología KTH de Estocolmo han desarrollado un nuevo material de madera transparente apto para la producción en serie.
Los expertos explican que la madera transparente se consigue aplicando un proceso que consiste en eliminar químicamente la lignina de la madera, haciéndola muy blanca. Después, se añade un polímero transparente para igualar las propiedades ópticas. Al final, se puede utilizar para crear ventanas y paneles solares.
Los investigadores de la Universidad de Maryland también han investigado para crear madera transparente. Dicen que el material que han conseguido tiene mejores propiedades aislantes, es más resistente que el vidrio y más biodegradable que el plástico.
Aunque es cierto que muchos expertos dicen que puede pasar mucho tiempo antes de que la madera transparente se convierta en un material de construcción convencional, creen que podría utilizarse para las células de los paneles solares, para llevar más luz a los edificios y para la carga de las ventanas.
El grafeno podría cambiar las reglas del juego
El hormigón es el material más utilizado, que se emplea en la construcción desde los romanos. Es cierto que es un material común y versátil, pero también genera el 6% de las emisiones globales de carbono. Los investigadores están entusiasmados con la posibilidad de utilizar el grafeno para crear un nuevo tipo de hormigón mucho más fuerte, resistente al agua y más ecológico. Se considera un material excelente para la construcción, ya que es ligero pero más fuerte que el acero o la fibra de carbono.
El principal objetivo u obstáculo a resolver ha sido aumentar la producción de hormigón de grafeno. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Exeter han conseguido una forma de suspender las escamas de grafeno en agua antes de mezclarlas con el agua y el hormigón tradicional. Este proceso permitirá que la fabricación sea más sencilla.
La característica más importante del grafeno es su resistencia potencial: un aumento del 146% en la resistencia a la compresión en comparación con el hormigón normal y un aumento del 79,5% en la resistencia a la flexión. El factor que más beneficios aporta es que tiene una disminución de casi el 400% en la permeabilidad al agua, según los investigadores de Exeter.
¿Qué significa esto? Que las estructuras no sólo durarían más, sino que su sustitución no sería tan frecuente. Como resultado de la reducción del uso del hormigón, también se reducirían las emisiones de dióxido de carbono.
Ladrillos hidrocerámicos y de colilla
Los científicos e investigadores también están estudiando cómo añadir un nuevo material a los ladrillos, generando un efecto de refrigeración en el interior de los edificios. Este material se llama “hidrocerámico”, su efecto refrigerante proviene del hidrogel que hay en el interior de los ladrillos de arcilla y que consigue absorber el agua de lluvia hasta 500 veces su peso.
Durante los días calurosos, el agua se libera para reducir la temperatura interior. Esta incorporación de la innovación en la estructura de un edificio ha convertido a la hidrocerámica en un material perfecto para revolucionar la construcción. Estos ladrillos reducirán algún día la factura energética y dejarán obsoletos los aires acondicionados domésticos.
Otro de los desarrollos más interesantes e innovadores es el uso de colillas de cigarrillos en la fabricación de ladrillos. El hecho de que cada año se tiren 1,2 millones de toneladas de colillas, que representan el 5% de los residuos mundiales, debería hacernos reflexionar sobre lo que hacemos. Gracias a este tipo de ladrillos, no sólo se reutilizan estos residuos, sino que también evitamos las sustancias químicas nocivas que se liberan en el aire y el suelo, como el arsénico, el cromo, el níquel y el cadmio.
El futuro del cemento inteligente
El futuro también parece prometedor para el cemento, gracias a otros desarrollos de los científicos sobre formas de convertir este popular material en un material de construcción más eficiente desde el punto de vista energético.
En México, un profesor ha desarrollado un cemento con la capacidad de absorber y emitir energía luminosa, lo que confiere al hormigón más funcionalidad y versatilidad. Ofrece la posibilidad de ser utilizado para iluminar carreteras, carriles bici y edificios sin necesidad de utilizar electricidad. El cemento también absorbe la energía solar, emitiéndola por la noche durante aproximadamente 12 horas.
Desarrollado por científicos de los Países Bajos, el cemento autorreparable utiliza bacterias para cerrar grietas y se está probando en Estados Unidos y Australia. Mediante el uso de sustancias químicas con características similares a las que se encuentran en los huesos humanos, las infraestructuras pueden “curarse” a sí mismas volviendo a sellar después de una rotura, del mismo modo que los huesos humanos se vuelven a unir después de una fractura. Los expertos predicen que esta tecnología podría ser inestimable en regiones propensas a los terremotos, donde una grieta en el hormigón tiende a crecer y a menudo significa que toda la estructura es inestable.