Es nuestra responsabilidad analizar qué es lo más importante que podemos hacer para que las ciudades sean más inteligentes en cuanto al uso de la energía.
A pesar de que las ciudades del mundo sólo ocupan el 4% de la superficie terrestre, en ellas vive más de la mitad de la población mundial. Para 2030, se espera que ese porcentaje aumente hasta el 60%. De hecho, las Naciones Unidas proyectan que las ciudades absorberán la mayor parte del aumento de población previsto hasta 2050, más de dos mil millones de personas.
Esta urbanización puede convertirse en una ventaja para el medio ambiente, ya que si el crecimiento se produce en las ciudades, éstas se convertirán en zonas densas de población donde sus espacios vitales consumirán menos energía y requerirán menos recursos. Pero, es cierto, hay preocupación por el aumento de la congestión del tráfico, el smog y las plagas. Un claro ejemplo son las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita de Pekín. Éstas son superiores a la media nacional china, y muchas ciudades estadounidenses están rodeadas de suburbios con una gran huella de carbono. Para que esto no ocurra en todo el mundo, es importante prestar atención a cómo construimos las ciudades, si queremos áreas metropolitanas que hagan del planeta un lugar mejor.
¿Cuál es tu opinión? ¿Qué es lo más importante que podemos hacer para que las ciudades sean más habitables y sostenibles en el uso de la energía? Aquí tienes algunas ideas y puedes comentar abajo las tuyas:
- Los sistemas de transporte urbano deben ser más sostenibles
Disponer de un transporte urbano sostenible, dando prioridad a las bicicletas sobre los coches, como se hizo, por ejemplo, en Copenhague, introduciendo autobuses de tránsito rápido (BRT), o teleféricos como parte de la urbanización, son estrategias para reducir la contaminación.
- Las soluciones basadas en la naturaleza también funcionan para las ciudades
Las soluciones basadas en la naturaleza para evitar el cambio climático urbano y reducir el riesgo de catástrofes son claramente las más adecuadas. Un ejemplo lo encontramos en los tejados y calles verdes de la ciudad de Nueva York, gracias a los cuales se pueden gestionar mejor las aguas pluviales y mejorar el clima urbano. En China se ha introducido el concepto de “ciudades esponja”, estas ciudades tienen espacios abiertos que absorben el agua de las inundaciones y previenen las catástrofes de forma ecológica. Cada vez hay más herramientas para apoyar a las ciudades durante la fase de implementación.
- Las redes comunitarias pueden apoyar la resiliencia urbana ante las catástrofes
Las inundaciones, las tormentas u otras catástrofes naturales suelen ser peores en las zonas urbanas densamente pobladas. Hace tiempo que se reconoce el papel de los códigos de construcción sostenible y de la planificación para utilizar correctamente el suelo y reducir el riesgo de catástrofes.
- Las soluciones inteligentes pueden mejorar los medios de vida urbanos
Para las personas que viven en un asentamiento informal y no tienen una dirección adecuada ni una cuenta bancaria, suele ser difícil contratar necesidades básicas como los servicios de agua y energía. Las tecnologías digitales han llegado para resolver estos problemas, como el dinero móvil. Estos servicios facilitan las transferencias entre las zonas urbanas y rurales.
- Las ciudades, los países y los organismos internacionales deben colaborar
El desarrollo urbano sostenible e inclusivo debe ser una prioridad, no sólo en las ciudades, sino más allá de los límites urbanos. Los países se están sumando a este movimiento a nivel internacional. En el caso de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III), se centraron en el desarrollo urbano sostenible y adoptaron la “Nueva Agenda Urbana”. Aunque se están aplicando buenas ideas en diferentes ciudades del mundo, es este tipo de colaboración el que puede marcar la diferencia a nivel mundial.