Definir la construcción sostenible
“Sostenibilidad” es el término que actualmente está de moda en muchos sectores, pero al mismo tiempo es el menos comprendido. Su importancia queda a menudo desdibujada, debido a la interpretación que está de moda, por lo que se trata de forma superficial, ya sea a través de la retórica “ecológica”, “verde” o “inteligente”. Sin embargo, para quienes en los sectores público y privado se toman el problema en serio, la sostenibilidad engloba la importancia de cuidar el medio ambiente y la resistencia a largo plazo como una cuestión de interés para toda la humanidad. Igualmente intrínsecos a la sostenibilidad, se encuentran los problemas críticos de desarrollo, que están relacionados con el uso responsable de los recursos dentro de una economía circular, y la promoción de la equidad social a través de la distribución justa de la riqueza.
El sector de la construcción es el que más puede contribuir a estos objetivos, sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de recursos materiales y energéticos que se necesitan para llevar a cabo la construcción y su posterior mantenimiento, sin mencionar la suma de las emisiones y los residuos generados durante todo el ciclo de uso de las estructuras físicas. Viendo la rápida urbanización que se está produciendo hoy en día en el mundo, es más necesario de lo que pensamos que todo lo que se construya funcione de forma sostenible en todos los registros: ambiental, económico y social.
Es cierto que todos estamos de acuerdo en la necesidad de actuar, pero hay un debate sobre si se debe proceder en pequeños pasos, de forma incremental, o en un cambio radical. Pero sea cual sea la respuesta (una revisión sistémica o un cambio del statu quo), no podemos permitirnos el lujo de decidir cómo actuar.
Construir un futuro sostenible
La construcción sostenible se ajusta plenamente a las estipulaciones de desarrollo descritas en el informe de la Comisión Brundtland “Nuestro futuro común” de 1987. Su principal objetivo es satisfacer las necesidades actuales de vivienda, entornos de trabajo e infraestructuras. Teniendo en cuenta que no debemos comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades de vivienda, espacios de trabajo y prestación de servicios. Si ahora satisfacemos estas necesidades de forma sostenible, en el futuro estas construcciones serán más solitarias a largo plazo, ya que conseguimos reducir su huella ecológica general, al tiempo que respondemos de forma innovadora a la creciente demanda de espacio construido.
Teniendo en cuenta el gran impacto medioambiental que provoca, la construcción sostenible saca partido del diseño y la gestión de las estructuras construidas, ya sean edificios, infraestructuras o aglomeraciones urbanas. Es importante que el rendimiento y el uso de energías, materiales y recursos renovables, en todos los proyectos y en todos sus ciclos de uso, así como sus tecnologías asociadas en la construcción, la operación y el mantenimiento, estén diseñados para reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Viendo el mayor impacto económico, la construcción sostenible establece la transición de una economía lineal a una economía circular, que establece la generación de energía renovable, el reciclaje de materiales y residuos, la recogida y conservación del agua, las tecnologías transferibles y la adaptabilidad de las estructuras a los cambios de uso. Además, se crean modelos de financiación innovadores en torno a estas estructuras sostenibles, que se basan en una economía de medios que produce más con menos; y en la reinversión de los rendimientos en el ámbito común para el beneficio colectivo.

En vista de su impacto social, la construcción sostenible debe adherirse a los más altos estándares éticos en todas las prácticas comerciales e industriales y en todas las fases del proyecto de construcción. La promoción de entornos de vida y de trabajo socialmente viables, incluyendo normas de salud para los usuarios, así como la democratización de todos los procesos relacionados con la producción y el uso del entorno construido como una mancomunidad.
Mientras alcanzamos estos objetivos, la construcción sostenible abarca todo lo relacionado con la calidad estética del entorno construido, su arquitectura, su infraestructura y su organización urbana, y se preocupa por mantener las características específicas de la cultura local y las características comunes a nivel mundial.
Aspectos objetivos de la construcción sostenible
Para la Fundación LafargeHolcim, dedicada a la lucha por la Construcción Sostenible, es importante el compromiso con los principios subyacentes de la sostenibilidad. Esta fundación establece que para un correcto desarrollo a largo plazo del entorno construido, es necesaria una interacción mutua de objetivos económicos, ecológicos, sociales y estéticos responsables. Además, y de acuerdo con el Acuerdo Climático de París de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (adoptado en 2015 y ratificado en 2016), la Fundación destaca la reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en todas las actividades relacionadas con la construcción en su conjunto.
Para ello, la Fundación, en colaboración con las universidades asociadas, ha presentado cinco “temas específicos” con normas establecidas para mantener el hábitat creado por el hombre para las generaciones actuales y futuras. Estos temas están correlacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, así como con la Estrategia de Desarrollo Sostenible de la empresa de apoyo de la fundación. Estos temas servirán de criterio para evaluar los proyectos presentados a los Premios LafargeHolcim, además de proporcionar la hoja de ruta operativa necesaria para todas las actividades de la Fundación: mesas redondas de expertos, conferencias internacionales, becas de investigación, laboratorios, publicaciones sobre mejores prácticas, etc.